En un incidente captado por cámaras de seguridad en la calzada Aguilar Batres, zona 12, un grupo autodenominado «Ángeles Justicieros» se involucró en la persecución y posterior abatimiento de un presunto delincuente, identificado como José Rolando Hernández Camey.
Las imágenes muestran cómo los individuos persiguen al sospechoso, lo derriban y le disparan en cuatro ocasiones antes de retirarse del lugar.

Tras el enfrentamiento, los bomberos llegaron al lugar para brindar asistencia médica al herido, quien fue posteriormente trasladado a un centro de atención donde quedó bajo custodia policial.
Se ha informado que Hernández Camey tiene varios antecedentes por distintos delitos, lo que plantea interrogantes sobre el trasfondo de este incidente y la participación de grupos ciudadanos en acciones de supuesta justicia por mano propia.
El suceso ha generado controversia y ha avivado el debate sobre la seguridad ciudadana y el papel de estos grupos autodenominados como «justicieros».
Si bien algunos pueden ver su intervención como un acto de valentía y determinación para combatir la delincuencia, otros expresan preocupación por el riesgo de que la situación se salga de control y se instaure un ambiente de vigilancia y violencia que socave el estado de derecho y la institucionalidad.
Ante estos acontecimientos, es fundamental reafirmar la importancia del respeto al debido proceso y la legalidad, así como promover la confianza en las autoridades competentes para llevar a cabo las investigaciones y aplicar la ley de manera justa y equitativa.
La seguridad y la justicia deben ser garantizadas por el Estado, evitando la proliferación de grupos que busquen hacer justicia por mano propia, lo cual puede resultar en consecuencias imprevistas y peligrosas para la sociedad en su conjunto.

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